Lenguaje y Autismo.

El lenguaje es una forma específica y compleja de comunicación. Socializar es un acto imprescindible para el ser humano, y como  tal, la comunicación es una función necesaria para poder entendernos mediante el uso de la palabra, o sea el lenguaje.

El lenguaje desde su origen tiene una función comunicativa que nos es otorgada por el medio donde vivimos. Por eso los padres se interesan en que  sus hijos se desarrollen y crezcan correctamente hablando desde que nacemos. Se entiende que vivimos inmersos en un mundo donde todo es lenguaje. Una de las capacidades con las que contamos para comunicarnos, por eso desde muy pequeños lo discursivo, la palabra, lo simbólico nos interpela y comunica.

En los niños con autismo hay una dificultad en el habla como en el entendimiento, (eso depende de los niveles de autismo en la que se encuentre el niño). Predomina en los padres de estos niños/as la preocupación por que los mismos puedan comunicarse a través de la expresión oral. Situación que haría pensar que este es el único requisito vital que tiene el ser humano como forma de expresarse.

El tema del lenguaje es de importancia para los padres como también para los especialistas. Por eso el lenguaje es esencial en la problemática del niño que posee ésta singularidad. Cuando hablamos nos estamos comunicando, por lo cual utilizamos el uso del lenguaje oral para lograrlo. Utilizamos palabras que provienen de un sistema de letras ordenadas (alfabeto), la cual necesitamos aprender los sonidos vocálicos y consonánticos; de esa manera decodificamos esas palabras y se produce una comunicación de emisión y recepción donde el pensamiento puede ser descifrado. Éste hecho es fundamental en los primeros años de escolaridad del niño.

Si bien el niño autista está en un situación imposibilitada donde poder decir o compartir lo que piensa se hace extremadamente complicado… Riviére menciona: “Fíjense en el siguiente detalle, sin duda muy curioso: si en lugar de ser fonemas yo pusiera una maquinita que emitiera ruidos, a esa velocidad (doce, catorce, dieciséis, dieciocho ruidos por segundo) ustedes no percibirían ruidos distintos; sino más bien un zumbido monocorde”[1].

En este aspecto puede que le suceda a un niño con autismo que está pasando una situación donde la emisión de palabras no es bien recibida en su sistema auditivo. Esto hace que no sean claras las palabras, por lo cual se le negaría el entendimiento, llegando a ser algo perturbador. Esto quiere decir que si emitimos sonidos lingüísticos a gran velocidad el niño no tendrá la capacidad de decodificar lo que se está diciendo, ya que por su incapacidad o su condición autista no se lo permitiría. Algunas de las propiedades del lenguaje es que se pueda producir y transmitir naturalmente esas palabras, por lo cual sería competente en formar oraciones, frases, etc.

El niño autista está exento de todo esto, por lo cual esta propiedad queda afectada al niño porque sólo pueden producir instancias de lenguaje que han recibido. Tienen que almacenar el lenguaje como si fueran palabras, y como se menciona en párrafos anteriores, el lenguaje es un sistema complejo de comunicación, tal que es imposible ser almacenado. Tampoco pueden armar oraciones porque no pueden asimilar instancias gramaticales, no logran tener una gramática interna.

Poseen  un sistema que almacena las oraciones como si fueran palabras. Hay niños que, por ejemplo, son sólo ecolálicos (perturbación del lenguaje). Esto quiere decir que solo pueden repetir las palabras que escuchan, es decir … un trastorno del habla en la cual solo pueden repetir involuntariamente las palabras que oyen. El niño no tiene un sistema formal, una estructura del lenguaje, compartir su experiencia con otro sobre algo que le sucede es dificultoso. Todas las personas autistas tienen una dificultad importante en este caso, es decir, al uso nuclear del lenguaje. Una dificultad para acceder a lo que solemos hacer cuando hacemos uso del Lenguaje.

En el caso de los niños con autismo esta capacidad de poder decodificar, interpretar, desde palabras hasta gestos no se la observa. Existen dos subtipos de autismos, uno de ellos tiene que ver con lo que se comentó anteriormente, ya que se puede observar en ellos, un nivel de empatía muy pobre (le cuesta ponerse en el lugar del otro) y falta de la capacidad de poder decodificar lo que quiere decir el otro, generando muy escasa o nula comunicación e intercambio con los demás.

Sin embargo existen otros niños con tipo de autismo llamado Asperger en el cual se observa que el desarrollo del lenguaje no está comprometido y su capacidad de decodificar es aún más elevada que la normal. Otra de las características presente en un niño autista son: Las ecolalias, que se observa cuando un niño por ejemplo de determinada edad repite algo que escuchó o una canción que le interesó repetidas veces,  algunos niños suelen utilizar frases, canciones u palabras pero sin una intención comunicativa.

Otro aspecto es el mutismo, que se presenta más en niños con el llamado trastorno de Kanner, la palabra, el lenguaje es nulo, no existe ningún tipo de comunicación.

Parafraseando a Rivière Todo lenguaje humano tiene una especie de impulso discursivo y narrativo” Todo somos lenguaje y vivimos inmerso en un mundo simbólico, narrativo, un mundo al cual hay que comprender, decodificar, aprehender.

Con todo  lo referido hay que empezar a plantear diferentes formas de abordar esta problemática que infiere en el contexto pedagógico. En el caso de niños con autismo nada de esto les es ajeno, ya que aunque carezcan de capacidad narrativa y discursiva no los excluye de querer entenderlo y decodificarlo.

Es importante tener en cuenta algunos de los aspectos que vemos presentes en niño/as, con estas características, y así poder trabajar en cada caso  estructuras narrativas…. por ejemplo por medio de películas, canciones, dibujos, y la lectura como herramienta. a modo de soslayar  dificultades para interpretar estructuras mentales diversas.

Desde el aspecto de la Didáctica escolar, el tema del Lenguaje y el Autismo, se puede abordar desde una construcción metodológica específica para la cual el niño/a pueda mediante el andamiaje en el aprendizaje… con profesores capaces de hacer el esfuerzo de enseñar de otra forma, pretendiendo recuperar las experiencias de formación y de la práctica docente… como base para el desarrollo de núcleos temáticos que forman parte de cada especificidad.

El lenguaje y la comprensión de este son de máxima importancia para una mejor comunicación entre pares y para la comunidad escolar misma. Tanto el Autismo, como el trastorno de Asperger, son peculiaridades que invitan a la aceptación, tanto del docente como de la comunidad escolar y los padres. Establecen otro tipo de experiencias de comunicación, que las hacen diferentes al resto de los niño/as, pero esto no es prueba de aislamiento, sino, todo lo contrario, lo que necesitan es ser parte de un grupo que los apoye y guíe en el camino del aprendizaje escolar.

En tanto que docentes sean conscientes de la problemática. la lleven con amabilidad y amor hacia las singularidades de estos niños/as que son sujetos de derecho.

 

[1]    Rivière, Ángel, Lenguaje y autismo, fragmento de la conferencia que dictó Ángel Rivière en Buenos Aires, en el año 1999. Fue publicado completo en Valdez, D. (2001) Autismo, enfoques actuales para padres y profesionales de la salud y la educación. 2 Tomos. Buenos Aires. Fundec

 

Jorge D. Colman

Veronica Angelucci.

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